BELLERBY & Cº | ESPLÉNDIDO

BELLERBY & Cº
CLAUDIO VAUBAN

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En el norte de Londres, en Stoke Newington, se encuentran los talleres de esta empresa fundada por Peter Bellerby; es una de las pocas que quedan en el mundo dedicadas a elaborar a mano globos terráqueos y celestes.

Bellerby quiso obsequiar a su padre, en su 80 aniversario, un globo terráqueo con un mapa político actual. Pero no encontró ninguno en el mercado con la calidad y rigor que deseaba, por lo que decidió construirlo él mismo. Pensó que necesitaría tres o cuatro meses y unos pocos miles de libras; sin embargo, para alcanzar todos los niveles de excelencia pretendidos (perfección de la esfera, calidad de la reproducción, equilibrio y giro del globo, etc) necesitó cerca de seis horas diarias durante casi dos años y hasta tuvo que vender su Aston Martin para financiarlo.

El proyecto despertó su vocación y el interés de los primeros clientes. Hoy Bellerby & Cº produce varios centenares de globos terráqueos y celestes que funden artesanía, tradición cartográfica del pasado y la utilización de las nuevas tecnologías para lograr una reproducción precisa.

Aunque se conoce la existencia de globos terráqueos en la Grecia del siglo II a.C., Erdapfel es el más antiguo que se conserva. Fue construido por Martin Behaim en 1492 (no incluye el continente americano ya que Cristobal Colón no regresó hasta el año siguiente). El primer globo en el que aparece América fue el creado por Martin Waldseemüller en 1507. A partir del siglo XVI, se desarrolló un oficio de la creación (y también la copia) de globos terrestres. Famosos fueron, por ejemplo, lo globos de Willem Blaeu, el cartógrafo holandés de siglo XVII. Durante el siglo XX, esta industria ha ido prácticamente desapareciendo y hoy en día son muy escasos los talleres capaces elaborar esferas de nuestro planeta con calidad y rigor.

Bellerby & Co. ha ido adaptando al mercado su gama de productos y produce desde pequeños globos de sobremesa de 22,5 cm de diámetro –los ‘Mini Desk Globes’– hasta inmensos globos, de 127 cm de diámetro y más de un metro y medio de altura, abriendo de este modo el abanico de precios desde las mil libras del más pequeño a más de 75.000 euros de ‘The Churchill’, inspirado en el globo que Franklin D. Roosevelt regaló a Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial y del que Bellerby produce únicamente uno al año.

Entre ambos extremos se encuentra ‘The Galileo’, en el la obra maestra de Willem Blaeu. Es un globo de 80 cm. de diámetro que asienta sobre una estructura confeccionada en roble con un diámetro de 120 cm y se enmarca en un meridiano de bronce. A distancia parece un globo antiguo pero incluye las poblaciones existentes en 2015. La elaboración de cada uno de estos globos requiere varios cientos de horas de trabajo. El cliente puede elegir detalles de personalización –como la inclusión de alguna inscripción personal o el destacado de su ciudad o de alguna isla de su propiedad–. El globo es acabado con pigmentos de acuarela Sennelier cuyo brillo es resistente a la acción de los rayos ultravioletas.

Fotografías: Jake Curtis, Gareth Pon y Jade Fenster.

Más información en bellerbyandco.com