BULTHAUP | ESPLÉNDIDO

BULTHAUP
LUCÍA FERRER

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La cocina era, hasta hace poco tiempo, un espacio exclusivamente destinado al personal de servicio para preparar las viandas. Hoy, la cocina se ha convertido, de la mano de Bulthaup en un espacio vital.

Para los romanos, el lugar donde se preparaban los manjares era también un sitio de culto a los dioses lares. En los castillos medievales eran enormes y repletos de personal. Durante los siglos XVIII, XIX y buena parte del siglo XX, el espacio destinado los guisos era mero lugar de trabajo, que se ubicaba, siempre que era posible, en el sótano. Con la aparición de nuevos conceptos decorativos, innumerables innovaciones que permitieron la creación de equipamientos prácticos y eficientes, nuevos sistemas de refrigeración y ventilación y, especialmente, de una nueva cultura culinaria la cocina se ha convertido en un espacio vital para familias de cualquier condición. Este proceso de transformación de la cocina como un espacio de lujo para la creatividad ha sido liderado, principalmente por una compañía multinacional alemana, Bulthaup.

Fundada en 1949 por Martín Bulthaup, inició su apuesta por esta transformación de las cocinas a partir de los años 70. Gerd Bulthaup, el hijo del fundador, asumió en 1978 la dirección sorprendiendo con sus creaciones de nuevos muebles de cocina que respondían a nuevos conceptos prácticos antes nunca imaginados para estos espacios domésticos. Durante esos años, fue especialmente fecunda la colaboración con el famoso diseñador alemán Otl Aicher, quien en 1982 había publicado “La cocina para cocinar. El final de una doctrina arquitectónica”. Para Aicher, la cocina debía invitar a la preparación de la comida, y todos los utensilios debían encontrarse a la vista y al alcance de la mano.

Desde sus orígenes, Bulthaup ha sostenido su inspiración sobre cuatro pilares: la innovación, la ergonomía, la funcionalidad y la autenticidad de los materiales. El dominio del espacio y del detalle, y el misterio de la simplicidad y la humildad de lo verdaderamente auténtico es lo que convierten cada proyecto de Bulthaup en un espacio único. Pero ha sido su empeño en proporcionar niveles de calidad, funcionalidad y diseño superiores a los demandados en el pasado lo que ha convertido a esta empresa alemana de “kitchen living spaces” en uno de los líderes del mercado mundial de cocinas premium. Sus productos, de líneas depuradas, al no estar sujetos a modas o tendencias, resultan atemporales y mantienen siempre la contemporaneidad.

Tres son los sistemas de cocina integrada que Bulthaup ha desarrollado: los b1, b2 y b3. El primero es una cocina reducida a lo esencial, que ofrece una mínima selección de superficies, encimeras y módulos. b2 representa la continuación del ‘taller de cocina’ del diseñador Otl Aicher. Y b3 es una pared funcional; situada ante una pared real, sirve de base para el montaje de los electrodomésticos y los muebles de cocina, que van fijados a ella, y de este modo pueden adaptarse a las particularidades arquitectónicas existentes.

Bulthaup dispone de mas de 500 centros en todo el mundo y cuenta con filiales en Gran Bretaña, Francia, Italia, España, Países Bajos, Suiza, Hong Kong y Estados Unidos. Su primer showroom en España ocupa un espacio arquitectónico único, en el nº 7 de Juan Sebastián Bach en Barcelona, en un edificio proyectado por José Antonio Coderch y Manuel Valls, que recibió el premio FAD en 1960 y que, en otro tiempo, ocupó el estudio del diseñador Miguel Milá –fundador de Santa & Cole y el sobrino del Pedro Milá que encargó la Pedrera a Gaudí–. Ahí, como en los centros de otros países, el equipo de interioristas trabaja en la creación de la cocina soñada, desde la experiencia y el conocimiento que puede ofrecer el introductor en España de esta marca de Baviera especializada en cocinas de alta gama y calidad.

Más información en bach7.bulthaup.com