SINGAPUR | ESPLÉNDIDO

SINGAPUR
LUCÍA FERRER

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A falta de grandes atractivos turísticos centenarios o de paisajes naturales cautivadores, el pequeño estado asiático formado por sesenta y tres islas seduce a los que lo visitan con la espectacularidad de sus edificaciones.

El ejemplo más evidente –visible desde cualquier punto de la ciudad– está en los tres edificios de Marina Bay Sands, que comparten la misma terraza. A 200 metros de altura, ofrece, desde su piscina infinita, vertiginosas vistas de Singapur. Igualmente espectaculares son la torre de observación Tiger Sky, la Singapore Flyer –la mayor noria del mundo con sus 165 metros de diámetro– y The Esplanade Theatres –un inmenso centro dedicado a las artes escénicas, cubierto por un caparazón de escamas de aluminio–.

Pero es el Hi-Tech Garden el más llamativo de todos, un lugar ciertamente único en el mundo. No tanto por las 220.000 especies botánicas que pueden admirarse en su gigantesco armazón arquitectónico –rodeado de colosales e indescriptibles árboles artificiales que evocan la ciudad alienígena de Star Trek–, sino por esa deslumbrante mezcla de naturaleza y tecnología. Por si no resulta suficiente, la iluminación se encarga, durante la noche, de producir un efecto de ciencia ficción.

Y de esa desmedida pasión por la inmensidad se benefician los singapurense incluso durante el ‘shopping’: es difícil encontrar en el mundo un centro comercial de las desmesuradas proporciones de ION Orchard –con sus 66.000 m2– dedicado únicamente a casas internacionales de prestigio, como Dior, Armani, Louis Vuitton, Prada, Miu Miu, Ferragamo, Saint Lauren, y un interminable etcétera de marcas del mundo de la moda, la joyería, la relojería y la perfumería.

Testimonio de tantos inquietantes desarrollos arquitectónicos, Raffles Hotel conserva la quintaesencial elegancia de su linaje británico, que ha sabido mantener desde que abrió sus puertas a finales del siglo XIX. Dejó escrito Somerset Maugham –tras su estancia en el establecimiento durante los años 50– que “representa todas las fábulas del Exótico Oriente”. Hoy, en cambio, es una de las pocas verdades que quedan en este nuevo Singapur gobernado por la fantasía. No es arriesgado decir que Raffles es la mejor opción de alojamiento de toda la república, a pesar de que la modernidad del W de la isla de Sentosa, las vistas a Marina Bay del Mandarin y el entorno virgen del Hotel Capella encanten también a sus huéspedes.

Más información en raffles.com/singapore