THE BRANDO | ESPLÉNDIDO

THE BRANDO
LUCÍA FERRER

COMPARTIR:

En 1965 Marlon Brando adquirió un paradisíaco atolón de la Polinesia Francesa, tras rodar en él ‘Rebelión a bordo’. Medio siglo más tarde The Brando, es un resort que lo convierte en la isla perfecta.

En el siglo XIX el atolón era la residencia de verano de la familia real Pomare. Su denominación era entonces Teturoa, pero pasó a llamarse Tetiroa cuando Tu, el rey de Tahití, prohibió las palabras que incluyeran su nombre. Anteriormente, en el siglo XVIII había sido bautizada por el español Domingo Bonaechea como Los Tres Hermanos.

Desde 1965, el derecho de uso de la propiedad ha pertenecido a la familia Brando, excepto por dos hectáreas que fueron cedidas a Michael Jackson. En el rodaje de ‘Rebelión a bordo’ en 1962, Brando se enamoró de la Polinesia Francesa y de una polinesia con la que más tarde se casó. Era Tarita Teriipia, la actriz de Bora Bora de ascendencia china que compartió protagonismo en la película con Marlon Brando, Trevor Howard y Richard Harris. El sueño de Brando fue adquirir Tetiroa y crear en ella su paraíso partícular, manteniendo la isla en su estado más puro. Tras unas negociaciones largas y complejas se firmó un contrato de arrendamiento de 99 años. Durante décadas Tetiroa fue el secreto escondido de Brando que sólo pudieron conocer sus amigos.

Medio siglo después, de la mano de Beachcomber Pacific Group, el sueño de Brando puede ser compartido por todo aquel que lo desee. The Brando cuenta con 35 villas aisladas con piscinas privadas, dos restaurantes, un spa, un huerto ecológico, una pista de tenis, biblioteca y un centro de investigación del medio ambiente.

Las actividades que pueden realizar los huéspedes de The Brando son las habituales de este tipo de resorts (snorkel, kayak, pádel surf, los paseos por el litoral de los islotes o por la selva interior a pie o en bicicleta –las hay disponibles en cada villa–, el picnic en una playa completamente desierta, la exploración de la fauna y la flora, la compra de perlas de Thaití en la tienda del hotel, los tratamientos en el Spa o –simplemente– el ‘più dolce far niente’ en la propia villa. Pero hay dos notables diferencias en comparación con la gran mayoría de resorts. Por un lado, la completa privacidad; sólo está permitido el acceso al atolón a los huéspedes y la disposición de las villas y el amplísimo terreno disponible en sus 6 km² permite encontrar rincones –en islotes aislados como Tahuna Iti y Tahuna Rahi– en los que es muy poco probable que puedan coincidir varios de ellos. La otra gran diferencia es su belleza natural y su riqueza ecológica. Era voluntad de Marlon Brandon preservar su patrimonio animal y vegetal y ha sido un empeño de Beachcomber Pacific Group que el impacto del resort sobre el entorno fuera el mínimo.

Dispone de villas de una, dos y tres habitaciones. Las mayores, de 250 m², son óptimas para una familia. En ellas, el tercer dormitorio está separado de la casa principal y cuenta con su propio vestidor y baño y bañera al aire libre.

Se accede a Tiroa en un vuelo de 20 minutos desde el aeropuerto internacional de Faa’a en Thatí, en un avión con capacidad para ocho personas. Desde el cielo puede admirarse el atolón en forma de cuadrilátero con su laguna central de 7 kilómetros de largo y 30 metros de profundidad.

Más información en thebrando.com